Charla de la
montañera Rosa Fernández en el salón del Club de Campo organizada
por la Asociación de Vecinos el jueves 1 de Diciembre
Biografía de ROSA:
Rosa Fernández Rubio, montañera asturiana de elite, con excepcionales
condiciones para la práctica de este deporte, nació en Parada la Vieja (aldea
del concejo o municipio de Cangas del Narcea, de abrupta orografía, situada a
950 m de altitud) el 23 de febrero de 1960.
Casada con Javier Morán, su
tardía afición a la montaña le llegó de la mano de su marido, con el que se
inició a partir de las excursiones familiares, en las que también participaba
su hija Noemí. Su primera salida al exterior tuvo lugar haciendo cumbre en el
Cervino (6.650 m) en condiciones muy adversas.
Asidua del Himalaya, Rosa inició
la cuenta de «ochomiles» con el Gasherbrum, o G-II (8.035 m), en compañía de
Eloy Sánchez, su introductor al «himalayismo».
El 21 de mayo de 2005, a las
4.40 de la mañana, junto con su inseparable sherpa Dawa, hizo realidad su
sueño: hacer cumbre en el Everest (8.848 m), el techo del mundo. Era la primera
mujer asturiana y la sexta española en conseguirlo hasta entonces, lo que le
valió la concesión del galardón de «Asturiano del mes» de mayo de 2005 por
parte del diario La Nueva España de Oviedo en reconocimiento a su tesón y
constancia.
LA CHARLA EN EL CLUB
Informa: C.A.
desde L.F.
Rosa Fernández nos visitó el pasado 1 de diciembre para proyectar un interesante
documental sobre sus experiencias en el Everest. Lo primero que nos sorprendió a
los que no la conocíamos fue su aspecto atractivo y delicado, más acorde con el
de una presentadora de informativos que con el de una mujer tan valiente, fuerte y
decidida como para ser capaz de encaramarse hasta la cumbre más alta del mundo.
Inicialmente Rosa estaba algo nerviosa, como si estuviera presentando su primer
telediario. Pero a medida que iba avanzando el reportaje sobre la expedición, su
alma montañera apareció para superar la timidez. Mientras nos contaba las
peripecias de la aventura, con sus risas al ver en la pantalla las payasadas y
bromas del simpático sherpa Dawa, al comentar los detalles de la dureza y
también de la belleza del entorno, confesando las incertidumbres, el cansancio,
el sufrimiento y, finalmente, la indescriptible sensación del 21 de mayo por la
mañana, momento en el que alcanzó la cima, los presentes en el salón de actos
del Club pudimos acompañar a Rosa en su excepcional experiencia casi como si
hubiéramos estado allí con ella y con Dawa, sujetándonos a las cuerdas y dispuestos a
cumplir el sueño de coronar el techo del mundo.
En algunos momentos, mi atención saltaba de la pantalla hacia Rosa, y era
sorprendente ver cómo le temblaba la voz y se frotaba inquieta la mejilla al
relatar el frío y la preocupación que sintió viéndose atrapada en una tormenta a
más de 8.000 metros y con temperaturas de hasta 35 grados bajo cero. Resultaron
impactantes las imágenes de cadáveres congelados de los que cayeron en el
empeño. Impresionaba contemplar la expresión de plenitud, de orgullo, de
satisfacción que reflejaba su rostro al llegar a las escenas de la cumbre.
Escuchando las emocionadas palabras del momento grabadas en el documental, y
viendo a la vez en directo cómo apretaba el puño reviviendo por dentro esa
extraordinaria sensación de haber alcanzado el punto más elevado de la Tierra,
llegamos a comprender, o al menos a intuir, las razones que llevan a alguien a
realizar una gesta de tal calibre.
Así fue como la famosa Rosa montañera resultó ser también una fenomenal
comunicadora, al nivel de la mejor presentadora de telediarios. Finalizada la
proyección de la grabación, comenzó el turno de las preguntas. Nos contó cómo se
arreglaban para comer, para dormir, los problemas de la altitud, las costumbres
de los sherpas, y un montón de anécdotas que fascinaron al público asistente. A
la pregunta de cuáles fueron los peores momentos desde que meses antes del 21 de
Mayo iniciara la expedición, Rosa nos dio una respuesta bien elocuente: “Lo más
difícil es llegar hasta la base. Luego ya sólo somos yo y la montaña....”
Para Rosa, el hecho de haber sido la primera en coronar el Everest este año
2005, apenas tiene importancia, y atribuye el mérito a la picardía de su sherpa
Dawa que anduvo listo para aventajar en apenas unos metros a los miembros de
otras expediciones que también sufrían para llegar arriba antes que nadie. Para
ella, nos contó, lo principal y lo verdaderamente importante es haber podido
realizar su sueño, objetivo que ya había buscado sin éxito dos años antes. Eso
es lo que ella, modestamente dice, pero lo que yo he leído en los periódicos es
que no sólo ha sido la primera asturiana en subir los 8.848 metros del Everest,
sino que sólo otras cinco españolas habían logrado llegar tan alto.
Recientemente ha sido distinguida con el premio de “Asturiano del mes” otorgado
por La Nueva España en Mayo. Y a todos esos méritos, podemos añadir otro no
menos valioso: su compromiso y solidaridad como lectora del manifiesto contra la
violencia de género el pasado 23 de noviembre.
Casi una hora y media para conocer de primera mano la experiencia de una de las
mejores montañeras del mundo, gracias a nuestros vecinos de la AA VV y por
supuesto a la amabilidad y generosidad de Rosa por compartir con nosotros su
apasionante hazaña.
La charla de Mejuto, otra que no me acuerdo –mi mala memoria me traiciona-, y
ésta última de Rosa, han convertido el ciclo organizado por la AAVV en
oportunidades únicas para conocer a personas que son auténticos galácticos en
sus especialidades.
Que siga la racha...
Imágenes de la charla:

Viendo una escena de Dawa

Mucho interés en el público

Reviviendo el momento de la llegada a
la cumbre

Respondiendo a las muchas preguntas

Muy expresivamente

Con Fernanda, presidenta de la AAVV

Muchas gracias por la visita!
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