Hace tan solo un mes, la junta directiva de la asociación vecinal comunicaba públicamente su apoyo ya no solo al proyecto, sino también al médico que lo impulsó y mostraban su parecer en la pugna que el doctor mantiene con la administración regional por la continuidad de las actividades.
Con estas firmas recalcan que la pretensión de la asociación vecinal es que se salve una iniciativa que, como expresaron en ocasiones pasadas, “trata de mejorar en lo posible el bienestar del colectivo vecinal”.
Recientemente estimaban que podría haber implicadas en el proyecto unas 500 personas, que se benefician de las diferentes actividades que los voluntarios, con cualificación, imparten desde un punto de vista deportivo, de ocio o más estrictamente sanitario.
Actividad comunitaria El centro de salud de la urbanización se transformó, fuera del horario de atención al público, en una zona en el que los asistentes a los distintos cursos pueden compartir experiencias y mejorar su calidad de vida con disciplinas como el pilates, el yoga o las sesiones para la deshabituación tabáquica.
Se trata, según indicaron en reiteradas ocasiones, de un proyecto que les une como colectivo y que, a su juicio, no supone perjuicio para nadie, pese a las afirmaciones de la Unión de Sindicatos Independientes del Principado de Asturias (USIPA) y del Sindicato Médico del Principado de Asturias (Simpa) que consideran que los programas desarrollados interfieren en la actividad normal del ambulatorio.
